Contacto

Comencé a pintar gracias a Dima Parodi en Otamendi, Escuela de Artes Visuales Malharro y Escuela Panamericana de Arte. Pero hubo algo muy significativo para mí. Mi suegro, Antonio Calvente, a quien extraño mucho, me enseño a valorar y coleccionar arte.

El día que murió entre a su taller y creí que todo había terminado, luego entre a la casa de mi suegra y posteriormente a la mía y ví sus cuadros colgados. Fue una sensación de dolor y alegría. Paso el tiempo y la gente siempre me dice que tiene un cuadro de Tony, que se acuerda de sus exposiciones y siempre viene un buen recuerdo de el a la conversación.

Aprendí que el artista trasciende por su obra, que mas allá de su ausencia física deja algo bueno de el a los demás. Ojala la vida me de la posibilidad de pintar y aprender cada día mas, así dejo a mi hijos y a mi gente mas allá del recuerdo algo que hice con felicidad.